30 August 2011
Nantucket »
querías estudiar
tus estrellas – los guardianes
del patio de tu prisión, su zodiaco. los planetas
murmuraban su sprach del poder babilónico
como los huesos de un médico brujo. tenías razón al temer
cuán fuerte podían rugir los huesos,
qué tan claramente podía un oído oír
aquello que los huesos susurraban
incluso integrados, como estaban, al cuerpo caliente.
pero tú no tenías necesidad de calcular
los grados de tu indomable ascendente
en aries. no quería decir nada seguro – no más
según el libro babilonio
que un rostro con cicatrices. ¿cuánto más profundamente
podría asomarse un mago en la piel?
solamente tenías que mirar
el rostro …
