Historias a dos caras »
El campamento amaneció con una espesa neblina de invierno. Ninguna de las incomodidades de estar en guerra molestaba más a Emiliano García que el frío. La piel morena de los cachetes se le enrojeció y maldijo lanzando nubes de vapor mientras orinaba. Puto frío, puto frío. Fue por su ración de café y los ojos negros se incendiaron con el primer trago. Sus hombres sólo podían presenciar esa mirada en otra ocasión: cuando mataba a los Tragones. Si todo salía conforme a lo planeado, sería la última batalla.
A los hombres …
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Emiliano García Jiménez (Tizimín,Yucatán, México, hoy República Oriental Mexicana, 7 de mayo de 2124 – † Chilangolandia, República Occidental Mexicana, 30 de julio de 2182) Militar que lideró la Guerra de los Tragones en el sureste de México (2160 – 2161). Inició la lucha armada con el acto conocido como la Defensa de Mérida. El 24 de diciembre de 2161 firmó el tratado de Sangremal junto a José Salvador Rodríguez. En dicho tratado se consumó la división de México en Oriental y Occidental. Murió de un ataque cardiaco mientras hacía una visita …
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Primera parte
El olor a caño entró derechito a mi panza. Ya te acostumbrarás, dijo el Padre Tobías. Miré la habitación. No había nadie más que nosotros dos. Las colchonetas y las cobijas estaban hechas bola en el piso. Conté veinte colchonetas. Veinte eran muchas para un cuarto del tamaño del mío; bueno, del que era mío. En la pared del fondo había un montón de cajas de madera apiladas; güacales, así les llaman los de aquí. Temprano, debes doblar y guardar tu cobija allá, dijo el Padre señalando las cajas. …
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Metió la mano y jaló el pasador de la reja. El fierro chirrió una y otra vez. Marcela caminó hasta la puerta del departamento. Llevaba sandalias, pants flojos y una blusa blanca y percudida. Una liga intentaba contener el pelo, pero más bien parecía que un nudo de avispas la acechaba. Aparentaba más de los veintiún años recién cumplidos. Las ojeras y los ojos inflamados contribuían al aspecto lastimoso. Tal vez está dormido; a las ocho de la mañana aún era de madrugada para un domingo. Marcela encogió los hombros …
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Ser Arquero del Rey era un oficio honorable. Tino conocía mejor que nadie qué textura y elasticidad necesitaban las tripas para convertirse en cuerda de arco. Había experimentado con los intestinos gruesos de perros, ovejas, vacas, unicornios y castores. Pero fueron las flechas que cantaban durante el vuelo las que lo hicieron ascender con rapidez al puesto de Arquero del Rey.
Tino se internaba en el bosque en busca de la madera perfecta para las flechas. Sus ojos devoraban las copas verdes de los árboles. Casi nunca bajaba la mirada al …
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Siento el sol quemándome la espalda. Llevo mucho tiempo ahí, tirada de panza sobre la arena de la playa. Me gusta sentir la arena blanca desaparecer entre mis manos. No sé si son las cosquillas o el ver mis manos blancas blancas. Pero sólo hacen falta un par de aplausos para que vuelvan a su negro original. Escucho un grito que me llama. Entro corriendo al mar para limpiarme. El agua golpea mis pantorrillas pero no me tira. Ya soy niña grande y no le tengo miedo al mar. Guardo …
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Genaro es un niño gordo, consentido y dientón que vive en mi calle. Los demás niños no lo juntan en su bola por envidioso; por ejemplo, dice que no trae dulces cuando los bolsillos de su pantalón escupen paletas, miguelitos, chicles, chocolates y galletas. Genaro los traga con prisa, para no convidarle a nadie, escondido atrás del tronco de un árbol enorme y en cuclillas. Toma la golosina con las puntas de sus dedos y sin separarlas de su boca, muerde y come, muerde y come. ¡Genaro-Ardilla! ¡Genaro-Ardilla! Le gritan al descubrirlo…
