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	<title>El Blog de La Hoja de Arena</title>
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		<title>El tesoro de Moctezuma</title>
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		<pubDate>Fri, 18 May 2012 15:51:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Víctor Sampayo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Las sombras de la caverna]]></category>
		<category><![CDATA[antiguos mexicanos]]></category>
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		<description><![CDATA[
Recordaba este relato de Monsiváis. Lo releí con grandes risas, y ahora lo comparto con ustedes:
Eran los días últimos de Tenochtitlan. Crepitaban las flechas y volaban de un oído a otro los augurios. Frente al teocalli alguien repetía lúgubremente: “Con esta triste suerte nos vimos angustiados”. Los cadáveres se ordenaban en túmulos piramidales, y el mismo Templo Mayor parecía un difunto de forma caprichosa. Axoyotzin, el más confiable de los leales al emperador Moctezuma, fiel como un cuchillo de pedernal, buscó a su amo. No era fácil hallarlo entre ruinas, ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://blog.lahojadearena.com/wp-content/uploads/2012/05/tesoromoctez.jpeg" rel="lightbox[995]"><img class="alignleft size-medium wp-image-997" src="http://blog.lahojadearena.com/wp-content/uploads/2012/05/tesoromoctez-300x234.jpg" alt="" width="300" height="234" /></a></p>
<p>Recordaba este relato de Monsiváis. Lo releí con grandes risas, y ahora lo comparto con ustedes:</p>
<p>Eran los días últimos de Tenochtitlan. Crepitaban las flechas y volaban de un oído a otro los augurios. Frente al <em>teocalli</em> alguien repetía lúgubremente: “Con esta triste suerte nos vimos angustiados”. Los cadáveres se ordenaban en túmulos piramidales, y el mismo Templo Mayor parecía un difunto de forma caprichosa. Axoyotzin, el más confiable de los leales al emperador Moctezuma, fiel como un cuchillo de pedernal, buscó a su amo. No era fácil hallarlo entre ruinas, incendios, ayes de incomprensión y dolor, y gente que corría sin cesar, en círculos. Los arcabuces y la peste diezmaban.</p>
<p>Guiado por el instinto, en la madrugada teñida de sangre, Axoyotzin encontró al emperador: “Señor, os suplico. Sé de un sitio seguro para ocultar el tesoro, que jamás debe caer en manos extrañas. Es una cueva que nadie ha entrevisto siquiera, en el cerro que nunca se visitará. Confiad en mí. Llevemos el tesoro de inmediato”. Moctezuma, vacilante como era, pareció dudar pero se convenció ante el número de muertos y el sollozar de las mitologías. “Está bien. Vamos”.</p>
<p>La noche siguiente, unos cuantos acompañaron al monarca. El tesoro era, en efecto, portentoso, de un brillo perturbador, alucinante. En el largo viaje hacia el cerro, Axoyotzin observó la expresión acongojada de Moctezuma, su sensación de falta ante el pueblo. Luego, cuando mataron a sus acompañantes para certificar la discreción, Axoyotzin advirtió por vez primera en mucho tiempo una expresión de felicidad en el rostro del emperador. Contento, lo condujo de vuelta a la ciudad sitiada y a su palacio. Y escapó, para no compartir un destino que se anunciaba histórico.</p>
<p>En su pueblo, Axoyotzin no dio explicaciones de su regreso, y nadie se las solicitó porque en las épocas de cambio histórico la curiosidad se restringe. Trabajó la tierra, y sembró de referencias aciagas su conversación, y aun se dio tiempo para tener hijos. Y en las noches, o aun de mañana, un puñado de imágenes lo asaltaba: las joyas bellamente labradas, la caída de los tejos de oro a los que de inmediato cubría la tierra, Moctezuma ajeno a palabras y lágrimas, los enterradores desprevenidos que les mostraban la espalda, el rayo que acentuó la lividez de los semblantes al desaparecer la cueva de la vista más penetrante.</p>
<p>Desde ese día Axoyotzin sólo conoció un pensamiento: el tesoro costearía la resistencia armada y repondría en su sitial a los dioses.</p>
<p>Murió el emperador Cuauhtémoc y, un tanto a la fuerza, los vecinos y los familiares de Axoyotzin fueron traicionando los ritos de su pueblo. Él fingió, se arrodilló con lágrimas de furia, asistió a la Doctrina, y persistió en los sueños de revancha, en el día del exterminio de la falsa religión y sus enviados.</p>
<p>Un día, su hijo le anunció que en verdad creía en el dogma de los invasores, y que pensaba hacerse sacerdote. Angustiado, sin decir palabra, Axoyotzin sintió llegada la hora de extraer el tesoro y propiciar la vuelta de los suyos.</p>
<p>La noche del sábado, en la fiesta dedicada por su pueblo al santo recién impuesto, Axoyotzin, nervioso, desesperado, tomó pulque en demasía y bailó y pensó en todas las metáforas que las flores consienten. En la madrugada, harto del silencio, le confió a su interlocutor la cuantía del tesoro y le describió con minucia el sitio del ocultamiento.</p>
<p>En la tarde siguiente, cuando se despertó y en algo dominó el aturdimiento de su cráneo, Axoyotzin no consiguió recordar el nombre de su confidente. El pánico lo envolvió como la yerbas al rocío. ¿A quién le habría entregado el secreto de su pueblo? ¿Quién sería el delator o el avaricioso que segaría su vida? ¿Lo detendrían para torturarlo, o lo matarían al ir a extraer el tesoro? Y el pavor lo aturdió y lo enloqueció y no lo dejó comer. Se encerró sin ver a nadie y semanas después murió literalmente de hambre.</p>
<p>Y el desconocido, que no era tal, sino su hermano, se preguntó: “¿Qué me habrá contado Axoyotzin esa noche?” Porque él bebió tanto que no recordaba una sola palabra.</p>
<p>____________</p>
<p>Carlos Monsiváis, &#8220;El tesoro de Moctezuma&#8221; en <em>Nuevo Catecismo para Indios Remisos</em>, Editorial Era, México, 1996, pp. 93-95.</p>
<p>@elReyMono</p>
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		<title>La Escritura Como Arma De Destrucción Masiva</title>
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		<pubDate>Wed, 16 May 2012 05:50:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Vasquez</dc:creator>
				<category><![CDATA[El barco ebrio]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Alguna vez han pensado en la escritura como un arma? Sí, sí, las letras como algo más letal que una navaja o un revolver. Una verdadera bomba. El Presidente de los Estados Unidos puede autorizar el uso de la fuerza militar no sin antes firmar un acta. La Declaración de Independencia de ese mismo país se proclamó en un texto. Todos los manifiestos de las vanguardias artistas también fueron escritos con pluma y papel. Una carta incendiaria de amor, un epitafio, la carta del despido&#8230; Todos son textos que destruyen.
   ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><a href="http://blog.lahojadearena.com/wp-content/uploads/2012/05/Atomic-Bomb-Nuclear-Explosion-World.jpg" rel="lightbox[987]"><img class="alignleft size-full wp-image-989" src="http://blog.lahojadearena.com/wp-content/uploads/2012/05/Atomic-Bomb-Nuclear-Explosion-World.jpg" alt="" width="350" height="400" /></a>¿Alguna vez han pensado en la escritura como un arma? Sí, sí, las letras como algo más letal que una navaja o un revolver. Una verdadera bomba. El Presidente de los Estados Unidos puede autorizar el uso de la fuerza militar no sin antes firmar un acta. La Declaración de Independencia de ese mismo país se proclamó en un texto. Todos los manifiestos de las vanguardias artistas también fueron escritos con pluma y papel. Una carta incendiaria de amor, un epitafio, la carta del despido&#8230; Todos son textos que destruyen.</p>
<p style="text-align: justify">   Hay que tener mucha responsabilidad al escribir. Una oración errónea puede provocar la muerte de miles de inocentes.</p>
<p style="text-align: justify">   Tengo un vicio. A veces, cuando estoy ebrio –muy ebrio –, tanto de alcohol como de soledad, comienzo a escribir mensajes con destinataria. Si no se debe manejar bajo los efectos tampoco se debe de escribir cuando uno esta borracho. Muchos de los males que vivo me los he provocado yo mismo. Cuántos mensajes no he enviado, cuánta estupidez no he escrito.</p>
<p style="text-align: justify">  He cometido el peor de los pecados: escribí lo que debí haber dicho en persona. Pero eso es una historia que ya conté muchas veces.</p>
<p style="text-align: justify">   Hoy contaré otra. Un tipo hace un viaje al Cervantino. Conoce a una mujer. Bailan, se besan, se agarran. Se vuelven a ver al otro día. No sólo cogen, sino que se podría decir que hacen el amor (a veces pasa, aún con tan corto tiempo de intimidad). Un par de años después, en esas borracheras de las que les he contado, el tipo le envía un mensaje, casi casi una carta, en donde derrocha toda su memoria de aquellas noches en Guanajuato. ¿Qué cataclismo puede provocar las letras borrosas de un triste borracho? Uno grande. La respuesta tardó unas semanas. El mensaje del tipo había servido de pretexto para que el novio dejara a la muchacha, y no sólo a ella, sino también al bebé que se gestaba en su panza: nacería bastardo.</p>
<p style="text-align: justify">   Creo que lo que estoy tratando decir es lo siguiente: muchachos, muchachas; no anden por allí mandando mensajes a media noche por celular o facebook. No la caguen.</p>
<p style="text-align: right">Traspatio:</p>
<p style="text-align: justify">Un minuto de silencio por la partida de Carlos Fuentes.</p>
<p style="text-align: center"><a href="http://blog.lahojadearena.com/wp-content/uploads/2012/05/911c0aae14b04e3aeae57011f3c3395d_int470.jpg" rel="lightbox[987]"><img class="size-full wp-image-991 aligncenter" src="http://blog.lahojadearena.com/wp-content/uploads/2012/05/911c0aae14b04e3aeae57011f3c3395d_int470.jpg" alt="" width="470" height="352" /></a></p>
<p style="text-align: justify">Y un feliz cumpleaños a uno de los hombre que más he querido, de los que más he aprendido, tanto del oficio de escritor como el secreto de cómo vivir con las fantasmas que lleva uno.</p>
<p style="text-align: justify">Juan, compadre, ¡felicidades!</p>
<p style="text-align: center"><a href="http://blog.lahojadearena.com/wp-content/uploads/2012/05/Juan-Rulfo_PREIMA20101214_0155_5.jpg" rel="lightbox[987]"><img class="size-full wp-image-992 aligncenter" src="http://blog.lahojadearena.com/wp-content/uploads/2012/05/Juan-Rulfo_PREIMA20101214_0155_5.jpg" alt="" width="473" height="322" /></a></p>
<p style="text-align: justify">&#8220;Estuve leyendo hace rato a un tipo que se llama Walt Whitman y encontré una cosa que dice: El que camina un minuto sin amor, camina amortajado hacia su propio funeral&#8221;. – <a href="http://www.facebook.com/pages/Juan-Rulfo/142925449109672">Juan Rulfo</a>. Carta a Clara.</p>
<p style="text-align: justify">Yo ya amé, Juan, y cómo amé. Mas no más, es la hora de mi funeral.</p>
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		<title>Los libros no fallan</title>
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		<pubDate>Fri, 11 May 2012 18:04:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Víctor Sampayo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Los libros no fallan. No me refiero a uno en particular, mucho menos a esos autores que suelen considerarse favoritos. No. Me refiero a los libros como quien se refiere a los árboles, los cielos o las estrellas, en especial por esa maravillosa facultad que tienen para diluir la soledad, o en todo caso para hacerla más “poética”, para convertirnos, mediante un movimiento alquímico, en uno de los personajes que los pueblan. Pero no sólo diluyen la soledad, además son capaces de dar rasgos épicos a la vivencia más anodina ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://blog.lahojadearena.com/wp-content/uploads/2012/05/librosmuchos.jpg" rel="lightbox[980]"><img class="alignleft size-medium wp-image-982" src="http://blog.lahojadearena.com/wp-content/uploads/2012/05/librosmuchos-300x220.jpg" alt="" width="300" height="220" /></a>Los libros no fallan. No me refiero a uno en particular, mucho menos a esos autores que suelen considerarse favoritos. No. Me refiero a los libros como quien se refiere a los árboles, los cielos o las estrellas, en especial por esa maravillosa facultad que tienen para diluir la soledad, o en todo caso para hacerla más “poética”, para convertirnos, mediante un movimiento alquímico, en uno de los personajes que los pueblan. Pero no sólo diluyen la soledad, además son capaces de dar rasgos épicos a la vivencia más anodina gracias a que muchos nos damos cuenta de que cualquier cosa es proclive de ser narrada, con mayor o menor fortuna, dependiendo del estilo que logre desarrollar cada escritor, pero al final las vivencias personales son las que estructuran eso que se llama literatura. Esa experiencia que te hizo rabiar como un demente o que te hundió en la más negra depresión o que te elevó hasta las cumbres más dulzonas de la felicidad, créeme, puede ser el hilo conductor de una o muchas historias. No, los libros no fallan, incluso cuando por accidente nos vemos atrapados en las viscosas páginas de uno malo. Y es que a veces los libros malos nos colocan en predicamentos que no son fáciles de sortear. Las ganas de arrojarlos muy, muy lejos y la imposibilidad (o necedad) que tenemos muchos para llevarlo a cabo. Superar ese obstáculo a mí me hace, al menos ante mis propios ojos, una especie de héroe romántico. Como si dijéramos que al terminar un libro malo algún poder supremo me autoriza para hacerlo trizas o tundirlo con todo el peso de mi sarcasmo, precisamente por haber logrado leer hasta la última de sus páginas, de sus escalofriantes frases&#8230; Y si además pensamos que todas las situaciones dramáticas por las que puede atravesar la humanidad existen ya en los libros, descubriremos que en realidad ya todo estaba escrito, incluso aquello que más nos hará sufrir y gozar en esta vida. No, buenas gentes, los libros no fallan. Eso nos lo dejan a nosotros, que rara vez somos capaces <em>ver</em> las cosas con una mirada carente de sentimentalismos. Y por ello lo mejor que podemos hacer es leer, leer y leer. Hasta que esas historias colectivas nos hablen de nuestras propias miserias y alegrías, o bien, hasta comprobar por nosotros mismos que no, que los libros no fallan&#8230;</p>
<p>________</p>
<p>@elReyMono</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Adios. Bye. Ciao.</title>
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		<pubDate>Thu, 10 May 2012 17:19:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Astrae de Arena</dc:creator>
				<category><![CDATA[Moralis Iustitia]]></category>
		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[despedida]]></category>
		<category><![CDATA[la hoja de arena]]></category>

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		<description><![CDATA[Pues como reza el título de este post, Astrae de Arena se ve obligada, con el fin de no perder la calidad en esta magífica revista como lo es La Hoja de Arena de marchar. Y no es que nadie me lo haya pedido es que mi ritmo estas últimas semanas ha sido penoso.
Lo he pasado muy bien y muy mal aquí. Muy bien escribiendo que es lo que más me gusta hacer y muy mal escuchando algunas historias que me han llegado para publicar porque la justicia en ocasiones ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Pues como reza el título de este post, Astrae de Arena se ve obligada, con el fin de no perder la calidad en esta magífica revista como lo es La Hoja de Arena de marchar. Y no es que nadie me lo haya pedido es que mi ritmo estas últimas semanas ha sido penoso.</p>
<p>Lo he pasado muy bien y muy mal aquí. Muy bien escribiendo que es lo que más me gusta hacer y muy mal escuchando algunas historias que me han llegado para publicar porque la justicia en ocasiones hay que pelearla.</p>
<p>Por motivos de coordianción o mejor dicho, de gestión del tiempo, he tomado la decisión de ceder este magífico día, los jueves, para que alguien con mejor gestión del tiempo que yo y con ganas de participar y pertenecer al equipo, lo haga.</p>
<p>Así pues, me despido de los lectores con pena pero no me iré muy lejos, seguiré perteneciendo a esta comunidad desde el  lado lector, que también me maravilla.</p>
<p>Os desearía lo mejor pero ya lo tenéis, está en vosotros.</p>
<p>Nos vemos por aquí o por donde sea.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Mil gracias y besos con sabor a sonrisa para tod@s. Sonreíd, sonreíd siempre&#8230;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>A José Alfredo</title>
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		<pubDate>Thu, 10 May 2012 04:42:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Vasquez</dc:creator>
				<category><![CDATA[El barco ebrio]]></category>

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		<description><![CDATA[Apenas amanecía, él ya estaba
despierto, oyendo una canción del gallo,
siempre bebiendo, pensando en el fallo
de la que se fue, en la Triste que amaba.
&#160;
Con las primeras gotas que sudaba
la botella, él componía. No, no hallo
palabra alguna, yo por eso callo.
Por ti, José, por quien tanto nos daba.
&#160;
Nos enseñó que esta vida no vale
nada, que los fantasmas sólo mueren
con harto mezcal, que nada es durable.
&#160;
Por más que se luche, se desee y ame,
los colmillos de la locura muerden.
¡Ay, dolor!, este mundo raro cae.

]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Apenas amanecía, él ya estaba</p>
<p>despierto, oyendo una canción del gallo,</p>
<p>siempre bebiendo, pensando en el fallo</p>
<p>de la que se fue, en la Triste que amaba.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Con las primeras gotas que sudaba</p>
<p>la botella, él componía. No, no hallo</p>
<p>palabra alguna, yo por eso callo.</p>
<p>Por ti, José, por quien tanto nos daba.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Nos enseñó que esta vida no vale</p>
<p>nada, que los fantasmas sólo mueren</p>
<p>con harto mezcal, que nada es durable.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Por más que se luche, se desee y ame,</p>
<p>los colmillos de la locura muerden.</p>
<p>¡Ay, dolor!, este mundo raro cae.</p>
<p><a href="http://blog.lahojadearena.com/wp-content/uploads/2012/05/jose_alfredo_jimenez.jpg" rel="lightbox[974]"><img class="alignleft size-full wp-image-976" src="http://blog.lahojadearena.com/wp-content/uploads/2012/05/jose_alfredo_jimenez.jpg" alt="" width="445" height="295" /></a></p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Demonios cotidianos</title>
		<link>http://blog.lahojadearena.com/2012/05/demonios-cotidianos/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=demonios-cotidianos</link>
		<comments>http://blog.lahojadearena.com/2012/05/demonios-cotidianos/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 04 May 2012 05:14:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Víctor Sampayo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Las sombras de la caverna]]></category>
		<category><![CDATA[demonios]]></category>
		<category><![CDATA[escritores]]></category>
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		<category><![CDATA[laberintos]]></category>
		<category><![CDATA[lectura]]></category>
		<category><![CDATA[Poe]]></category>
		<category><![CDATA[sombras]]></category>
		<category><![CDATA[sueños]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace unos meses releí, después de muchos años, el pequeño relato “El demonio de la perversidad”, de Edgar Allan Poe, en la traducción de Julio Cortázar. En la primera lectura tenía menos de dieciocho años, estaba descubriendo apenas, tardíamente, el mundo de los libros y buscaba por sobre todas las cosas lecturas dañadas, aunque si alguien me hubiera preguntado acerca del significado de esa palabra, no habría podido explicarlo más que por alusiones inconexas: algo como Kafka, como Quiroga, o ya de perdida como Lovecraft. Por supuesto, en ese entonces ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://blog.lahojadearena.com/wp-content/uploads/2012/05/jardindeliciasinferno.jpg" rel="lightbox[968]"><img class="alignleft size-medium wp-image-970" src="http://blog.lahojadearena.com/wp-content/uploads/2012/05/jardindeliciasinferno-300x214.jpg" alt="" width="300" height="214" /></a>Hace unos meses releí, después de muchos años, el pequeño relato “El demonio de la perversidad”, de Edgar Allan Poe, en la traducción de Julio Cortázar. En la primera lectura tenía menos de dieciocho años, estaba descubriendo apenas, tardíamente, el mundo de los libros y buscaba por sobre todas las cosas lecturas <em>dañadas</em>, aunque si alguien me hubiera preguntado acerca del significado de esa palabra, no habría podido explicarlo más que por alusiones inconexas: algo como Kafka, como Quiroga, o ya de perdida como Lovecraft. Por supuesto, en ese entonces me pareció un relato insulso, aburrido incluso con esa rara particularidad de ser un cuento ensayístico en el que se describe una fascinación por la propia perdición, algo que además experimentan otros personajes del mismo Poe. Y si además agrego que no tenía nada de demoniaco como el título lo sugería, sino sólo una perorata explicativa… en fin, la clase de cosas que algunos pensamos a esa edad.</p>
<p>El tiempo, las vivencias y un sinfín de pequeñas y grandes casualidades me llevaron nuevamente a ese relato, y lo curioso es que ahora alumbró descarnadamente diversos episodios de mi vida en los que he sido traicionado por mi propio pensamiento, en ocasiones para bien, casi siempre para mal. ¿Cuántas veces ese “actuar de cierto modo por la razón de que <em>no</em> deberíamos actuar” me ha llevado a situaciones incómodas? Tras el repaso nocturno de muchas de ellas, llego a la conclusión de que <em>algo</em> dentro de mí hizo que se me desatara la lengua o que reaccionara de un modo ya fuera indolente o agresivo, lo que al final de cuentas me resultaría contraproducente.</p>
<div>Gracias a Poe, ahora imagino ese impulso irracional como un demonio, y no puedo dejar de verlo sentado a horcajadas en mi hombro, acaso riendo de buena gana con mis estupideces o chillándome en la oreja de forma desabrida cuando voy a hacer algo de lo que después me arrepentiré. Aconsejándome a su manera, digamos. Sin embargo, lo que Poe no dice nunca es si existe una forma de liberarse de ese pequeño e indeseado ser, esa presencia sempiterna que acude con las mismas ganas tanto a las experiencias triviales como a las asombrosas o incluso a las inconfesables. ¿O acaso estoy condenado a verlo por siempre cerca de mí como un instigador, o peor aún: como un sardónico testigo de mi propia vida? De sólo pensarlo, me dan unas ganas terribles de actuar impulsivamente…</div>
<p>__________</p>
<p>* Imagen: detalle de <em>El jardín de las delicias</em> (1504), de Hieronymus Bosch (El Bosco).</p>
<p>@elReyMono</p>
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		<title>Pingüino en el Fin del Mundo</title>
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		<pubDate>Wed, 02 May 2012 05:45:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Vasquez</dc:creator>
				<category><![CDATA[El barco ebrio]]></category>

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		<description><![CDATA[Allá en los glaciares del Antártida vivía un pingüino que solía pararse en la orilla del mar, esperando a que un león marino lo devorase, pero éste nunca llegaba. La mirada de aquel pingüino era más oscura que el cielo que sobrevolaba como buitre aquellas tierras abandonadas por Dios. No hay Dios, solía decirse a sí mismo.
   Vagaba por su colonia, escuchando los constantes debates entre los pingüinos ancianos y los jóvenes; los últimos querían cambios mientras los viejos defendían con sus picos el conservadurismo. Nuestro pingüino escuchaba y se ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Allá en los glaciares del Antártida vivía un pingüino que solía pararse en la orilla del mar, esperando a que un león marino lo devorase, pero éste nunca llegaba. La mirada de aquel pingüino era más oscura que el cielo que sobrevolaba como buitre aquellas tierras abandonadas por Dios. No hay Dios, solía decirse a sí mismo.</p>
<p style="text-align: justify">   Vagaba por su colonia, escuchando los constantes debates entre los pingüinos ancianos y los jóvenes; los últimos querían cambios mientras los viejos defendían con sus picos el conservadurismo. Nuestro pingüino escuchaba y se aburría, entonces hundía su cabeza en la nieve y así se dormía hasta que finalizaran las reuniones. En su casa tampoco encontraba refugio; su madre siempre le reprochaba el hecho de que aún no contraía nupcias. El único refugió que podía tener era su habitación, pero no bastaba. Miraba a través de su ventana, rumbo a las montañas cubiertas por tormentas. Gustaba de imaginarse libre.</p>
<p style="text-align: justify">   Trabajaba pescando. Un día –rutinario como cualquier otro – fue con sus camaradas pescadores hacia el trabajo. Iban de buen humor, bromeando, dándose golpes en la espalda con sus alas. El camino se llenaba de «¡JA JA JA!», «¡JI JI JI!» y otras risas que irritaban a nuestro pingüino. Una ráfaga de viento que provino desde el norte sopló con fuerza el contingente de pescadores. «¡Qué frío!» dijo uno de ellos. Pero lo único que pensó nuestro pingüino fue «Qué fresco». A mitad del camino se detuvo, viendo como sus compañeros se alejaban.</p>
<p style="text-align: justify">   Desde pequeños a los pingüinos se les contaban leyendas sobre monstruos hechos de hielo que habitaban los montes y devoraban cualquier ser que cruzase su camino, les contaban historias de glaciares con vida que congelaban a sus presas, yetis, orcas voladoras&#8230; La moraleja era una sola: uno nunca debe subir a los montes. Nuestro pingüino conforme fue creciendo fue creyendo menos en las historias y más en las montañas, sentía que lo llamaban.</p>
<p style="text-align: justify">   Estaba solo. Volteó hacia las montañas que llegaban hasta el cielo y que se perdían entre la capa gris de nubes. Emprendió el camino hacia ellas, hacia su llamado. Sus pasos eran pequeños, pero seguros. Se perdió entre la tormenta.</p>
<p style="text-align: justify"><a href="http://blog.lahojadearena.com/wp-content/uploads/2012/05/Captura-de-pantalla-2012-05-02-a-las-00.42.00.png" rel="lightbox[964]"><img class="alignleft  wp-image-966" src="http://blog.lahojadearena.com/wp-content/uploads/2012/05/Captura-de-pantalla-2012-05-02-a-las-00.42.00-1024x640.png" alt="" width="500" height="300" /></a></p>
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		<title>Où sont les axolotls?</title>
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		<pubDate>Tue, 01 May 2012 11:00:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Isabel Zapata</dc:creator>
				<category><![CDATA[Nantucket]]></category>

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		<description><![CDATA[

El padre del mundo
es el padre de las grietas, es
la blanda violencia de lo que se separa
sin hacer ruido.
– Javier Peñalosa
i.
En febrero de 2004 Aura Estrada y Francisco Goldman visitaron el Jardin des plantes, en Paris. Aura estaba entusiasmada con la idea de ver a los ajolotes del cuento de Cortázar. En &#8216;Say her Name&#8216;, Francisco cuenta que recorrieron todos los tanques de la casa de los anfibios, vieron a las salamandras y a las ranas, pero no encontraron a los ajolotes. Del algún modo Aura logró hablar con una ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center">
<p style="text-align: center"><a href="http://blog.lahojadearena.com/wp-content/uploads/2012/05/Copia-de-oldies-008.jpg" rel="lightbox[933]"><img class="aligncenter  wp-image-961" src="http://blog.lahojadearena.com/wp-content/uploads/2012/05/Copia-de-oldies-008.jpg" alt="" width="288" height="384" /></a></p>
<p style="text-align: right">El padre del mundo<br />
es el padre de las grietas, es<br />
la blanda violencia de lo que se separa<br />
sin hacer ruido.<br />
– Javier Peñalosa</p>
<p style="text-align: justify">i.</p>
<p style="text-align: justify">En febrero de 2004 <a href="http://auraestradaprize.org/images/slideshow/wedding06.jpg" rel="lightbox[933]">Aura Estrada y Francisco Goldman</a> visitaron el Jardin des plantes, en Paris. Aura estaba entusiasmada con la idea de ver a los ajolotes del cuento de Cortázar. En &#8216;<a href="http://www.amazon.com/Say-Her-Name-A-Novel/dp/0802119816">Say her Name</a>&#8216;, Francisco cuenta que recorrieron todos los tanques de la casa de los anfibios, vieron a las salamandras y a las ranas, pero no encontraron a los ajolotes. Del algún modo Aura logró hablar con una de las encargadas del laboratorio y ella le explicó que los ajolotes habían estado ahí, pero estaban ahora en el laboratorio de alguna universidad europea.</p>
<p style="text-align: justify">Entonces Aura se envolvió en su abrigo gris, bajó un poco la mirada y lloró. No mucho, sólo algunas lágrimas. Las suficientes.</p>
<p style="text-align: justify">ii.</p>
<p style="text-align: justify">Sufro más bien por hábito, por herencia, por no<br />
diferenciarme más de mis congéneres<br />
que por causas concretas.</p>
<p style="text-align: justify">Sería feliz si yo supiera cómo.<br />
Es decir, si me hubieran enseñado los gestos,<br />
los parlamentos, las decoraciones.</p>
<p style="text-align: justify">En cambio me enseñaron a llorar. Pero el llanto<br />
es en mí un mecanismo descompuesto<br />
y no lloro en la cámara mortuoria<br />
ni en la ocasión sublime ni frente a la catástrofe.</p>
<p style="text-align: justify">Lloro cuando se quema el arroz o cuando pierdo<br />
el último recibo del impuesto predial.</p>
<p style="text-align: justify">–Rosario Castellanos /Autorretrato, fragmento.</p>
<p style="text-align: justify">iii.</p>
<p style="text-align: justify">El llanto es un fenómeno secretomotor complejo que consiste en derramar lágrimas del aparato lagrimal. Las lágrimas producidas durante el llanto emocionado están compuestas de cantidades más altas de las hormonas prolactina, adrenocorticotropa, leu-enkefalino, potasio y manganeso.</p>
<p style="text-align: justify">iv.</p>
<p style="text-align: justify">Una tarde, cuando tenía cinco años, la niña Isabel llenó de curitas a su muñeca Georgina y luego se sentó a llorar desconsoladamente en la escalera. Le había cubierto completamente el cuerpo: las extremidades plásticas, el torso de tela, el cabello rubio. También un par de curitas sobre sus ojos azules, para que no viera, y un curita de los grandes en la boquita pálida.</p>
<p style="text-align: justify"><em>¡Pobrecita de mi bebé! ¡Mírala mamá, pobrecita!</em>, lloraba, y abrazaba cariñosamente a la muñeca. Cuando su mamá le preguntó por qué lloraba, Isabel dijo <em>lloro por todas las cosas horribles que le han pasado a Georgina, y por las que me van a pasar y también por las cosas horribles que les van a pasar a mis once hijitos cuando sean grandes.</em></p>
<p style="text-align: justify">Patricia, entre conmovida y preocupada por el extraño llanto de su hija más pequeña, escribió una nota en el cuaderno rojo que usaba como diario en 1989. 18 años después Isabel encontró el cuaderno en una de las cajas cuando vaciaron la casa. Para entonces tenía 23 años y muchas cosas horribles habían pasado. Era domingo y estaba sola en la casa vacía. Al pie de la misma escalera Isabel se sentó y lloró largamente con infantil solemnidad.</p>
<p style="text-align: justify">Después sacó un cuaderno de su mochila y recordó a Rosario Castellanos:</p>
<p style="text-align: justify"><em>Sería feliz si yo supiera cómo.</em></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Dos instantáneas de Benjamin sobre el flâneur</title>
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		<pubDate>Fri, 27 Apr 2012 05:11:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Víctor Sampayo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Las sombras de la caverna]]></category>
		<category><![CDATA[flâneur]]></category>
		<category><![CDATA[Libro de los pasajes]]></category>
		<category><![CDATA[Walter Benjamin]]></category>

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		<description><![CDATA[Libro de los Pasajes de Benjamin, página 422. Me encuentro con estos dos fragmentos a propósito del vagabundeo. Disfrútenlos:
&#160;
La calle conduce al flâneur a un tiempo desaparecido. Para él, todas las calles descienden, si no hasta las madres, en todo caso sí hasta un pasado que puede ser tanto más fascinante cuanto que no es su propio pasado privado. Con todo, la calle sigue siendo siempre el tiempo de una infancia. Pero ¿por qué la de su vida vivida? En el asfalto por el que camina, sus pasos despiertan una asombrosa ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><a href="http://blog.lahojadearena.com/wp-content/uploads/2012/04/flaneur.jpg" rel="lightbox[955]"><img class="alignleft size-medium wp-image-957" src="http://blog.lahojadearena.com/wp-content/uploads/2012/04/flaneur-300x291.jpg" alt="" width="300" height="291" /></a>Libro de los Pasaje</em>s de Benjamin, página 422. Me encuentro con estos dos fragmentos a propósito del vagabundeo. Disfrútenlos:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>La calle conduce al </em>flâneur<em> a un tiempo desaparecido. Para él, todas las calles descienden, si no hasta las madres, en todo caso sí hasta un pasado que puede ser tanto más fascinante cuanto que no es su propio pasado privado. Con todo, la calle sigue siendo siempre el tiempo de una infancia. Pero ¿por qué la de su vida vivida? En el asfalto por el que camina, sus pasos despiertan una asombrosa resonancia. La luz de gas, que desciende iluminando las losetas, arroja una luz ambigua sobre este doble suelo.</em></p>
<p>[M 1, 2]</p>
<p><em>La embriaguez se apodera de quien ha caminado largo tiempo por las calles sin ninguna meta. Su marcha gana con cada paso una violencia creciente; la tentación que suponen tiendas, bares y mujeres sonrientes disminuye cada vez más, volviéndose irresistible el magnetismo de la próxima esquina, de una masa de follaje a lo lejos, del nombre de una calle. Entonces llega el hambre. Él no quiere saber nada de los cientos de posibilidades que hay para calmarla. Como un animal ascético, deambula por barrios desconocidos hasta que, totalmente exhausto, se derrumba en su cuarto, que le recibe fríamente en medio de su extrañeza.</em></p>
<p>[M 1, 3]</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>_________</p>
<p>@elReyMono</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Crónica De Un Insomnio Alucinado</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Apr 2012 05:00:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Vasquez</dc:creator>
				<category><![CDATA[El barco ebrio]]></category>

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		<description><![CDATA[He encontrado mi nueva droga: no dormir. De seguro mucho de ustedes (gente de oficio) ya han pasado días sin dormitar. Hoy quería escribir sobre tres narraciones que son de mis preferidas, pero me siento muy idiota. Hace rato, después de cenar, acompañé a mi amigo por café; al salir a la calle me sentí poderoso, como un dios. No sería sorprendente que en cualquier instante alcance el Nirvana.
   No me siento cansado, al contrario, creo que podría seguir otro día sin dormir. Nada de fatiga. Lo único que sí ...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><a href="http://blog.lahojadearena.com/wp-content/uploads/2012/04/insomnia-01.jpg" rel="lightbox[947]"><img class="alignleft size-medium wp-image-949" src="http://blog.lahojadearena.com/wp-content/uploads/2012/04/insomnia-01-285x300.jpg" alt="" width="285" height="300" /></a>He encontrado mi nueva droga: no dormir. De seguro mucho de ustedes (gente de oficio) ya han pasado días sin dormitar. Hoy quería escribir sobre tres narraciones que son de mis preferidas, pero me siento muy idiota. Hace rato, después de cenar, acompañé a mi amigo por café; al salir a la calle me sentí poderoso, como un dios. No sería sorprendente que en cualquier instante alcance el Nirvana.</p>
<p style="text-align: justify">   No me siento cansado, al contrario, creo que podría seguir otro día sin dormir. Nada de fatiga. Lo único que sí percibo es algo extraño: las figuras comienzan a desdibujarse.  Si hubiese una alberca cerca, en este mismo momento estaría nadando en ella. Es muy interesante como el tiempo también se desdibuja, alentándose más cada instante. Quizá haya una hora en la madrugada donde al fin sucumbiré al sueño; pero como cada minuto se hace más prolongado, esa hora del sueño se me aleja como un perverso segundero elástico. El tiempo; he trascendido el tiempo.</p>
<p style="text-align: justify">   Si sigo así, sin dormir nunca más, podré librarme de mis quimeras. Es horrible; todas las noches en mis sueños, tarde o temprano, aparece ese mismo rostro, un animal que duerme veintidós horas al día. Si sigo despierto mis roomies dicen que mi cerebro se pudrirá. Lo cual sería una cosa fascinante, ya que también se pudrirían mis recuerdos.</p>
<p style="text-align: justify">   Me he puesto el casco de ingeniero civil de mis amigo y corro alrededor de mi cuarto. Pienso en meterme a la regadera a darme un baño bien frío para reanimarme. Hay que permanecer despierto hasta que se nos revele la quintaesencia. Twitter está lleno de basura, también Facebook; el fin de la humanidad se acerca. Y todo porque <a href="http://www.globovision.com/news.php?nid=227796">robaron un pingüino</a>. Hablando de pingüinos, ¿nunca conocieron al <a href="http://www.youtube.com/watch?v=x7kdDeGXUjI">pingüino enloquecido</a>? El pobre ser se harta de la monotonía de su vida, entonces decide abandonar su colonia y aventurarse hacia los monte, lugar donde no encontrará nada más que nieve y la muerta.</p>
<p style="text-align: justify">Sleepy sexy, sleepy sexy, sleepy sexy&#8230;</p>
<p style="text-align: justify">Un mantra de pijamas.</p>
<p style="text-align: justify">El sol saldrá al rato, y luego la luna, y así ad infinitum; yo, un gran malabarista de astros.</p>
<p style="text-align: right">Traspatio:</p>
<p style="text-align: justify">Yo no escribí esto. El Yo ya no existe.</p>
<p style="text-align: justify">Ah, felicidades Oaxaca por tus 480 años.</p>
<p style="text-align: justify">¿Cuántas almas no habrás devorado para llegar a esa edad?</p>
<p style="text-align: justify"><a href="http://blog.lahojadearena.com/wp-content/uploads/2012/04/oaxaca-pic.jpg" rel="lightbox[947]"><img class="alignleft size-medium wp-image-950" src="http://blog.lahojadearena.com/wp-content/uploads/2012/04/oaxaca-pic-300x252.jpg" alt="" width="300" height="252" /></a></p>
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